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Caso Matisyahu: los incitadores del odio en el banquillo de los acusados

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El próximo lunes 14, nueve miembros del movimiento discriminatorio BDS-ELAI declararán en el Juzgado de Instrucción nº 19 de Valencia, donde se dirime una querella contra ellos por delitos de amenazas, coacciones e incitación al odio.
En agosto de 2015 el cantante judío estadounidense Matisyahu sufrió una agresiva campaña de intimidación para evitar su actuación en el Festival Rototom Sunsplash de Benicassim. En esos días se escenificó una flagrante discriminación antisemita promovida por el movimiento radical BDS País Valenciá que presionó a la organización del festival hasta conseguir que expulsasen al cantante. Para su readmisión, se exigía al judío, y sólo al judío, que diera explicaciones sobre sus convicciones y preferencias políticas y que denunciará y renunciará al Estado Judío.

Finalmente, gracias al apoyo de innumerables personalidades y la movilización de cientos de ciudadanos y numerosas organizaciones nacionales e internacionales que consideraban este acto un auténtico desprecio a la libertad artística del cantante y sin duda un gesto innegablemente antisemita, Matisyahu fue invitado de nuevo y éste aceptó su participación.

Aquella coacción constituyó un evidente desprecio por la libre expresión artística, la libertad de conciencia y el derecho amparado por nuestra constitución a no ser discriminado por motivos ideológicos, religiosos, o de creencias, ni por origen étnico o nacional.

El BDS aplicó su habitual actitud agresiva e intimidatoria contra la libertad de expresión que continuó con un brutal intento de sabotaje contra el artista que pretendió impedir la actuación antes y durante su celebración.

Los impulsores de aquel acoso y los que lo defienden impúdicamente hasta el día de hoy son una red de organizaciones de ultraizquierda que se sustentan con subvenciones públicas para así imponer su sectarismo ideológico e intentar enmudecer al que disienta. Estos grupos habituados a actuar con impunidad y arrogancia, consideran un ataque intolerable a sus actividades que otros ejerzan la defensa cívica y jurídica de los derechos básicos y que consecuentemente nuestros tribunales actúen.

Y son los que promovieron esa discriminación antisemita e intimidación violenta, los que ahora claman por sus “derechos humanos”, como si la acción de la justicia pudiera amenazarlos, no queriendo asumir las consecuencias que tiene, en un país democrático, el intento de vulnerar, por ser judío, los derechos de un artista.

A pesar de los intentos por parte de algunos medios afines a Podemos de blanquear este vergonzoso episodio, la opinión pública nacional e internacional y los medios internacionales de referencia recuerdan con estupor el matonismo de aquellos que hoy se sientan adecuadamente en el banquillo, porque la discriminación, el odio y la intimidación no tienen impunidad en España. Confiamos en que la Justicia castigue a quienes, como hace 80 años en el corazón de Europa, comenzaron marcando, señalando y estigmatizando a los judíos.

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