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Deshaciendo el nudo gordiano del conflicto israelí-palestino

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El problema de UNRWA es bien conocido entre los expertos en el conflicto árabe-israelí.
El pasado mes de julio el Cuarteto para Oriente Medio se devanaba los sesos para encontrar una explicación de por qué el conflicto israelí-palestino aún no se había resuelto.
Israel, que había sufrido una escalada de ataques de apuñalamientos contra sus ciudadanos, señalaba con razón el doble problema de la continuada violencia palestina y la incitación del estado que la fomentaba. Los palestinos y sus aliados se centraban en su tema favorito, los asentamientos israelíes, a pesar de que los Acuerdos de Oslo originales, en 1993 y 1995, no requerían una congelación de los asentamientos y en su lugar los reservaban para las negociaciones finales.
Sin embargo, había un factor crítico para la prolongación del conflicto israelí-palestino que no fue abordado por el Cuarteto. Este domingo, el Primer Ministro Benjamín Netanyahu pidió el desmantelamiento de UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo). Adujo que la mera existencia de UNRWA “perpetúa el problema de los refugiados palestinos en vez de solucionarlo”.
Durante años los funcionarios israelíes han visto cómo UNRWA ha sido un caldo de cultivo para el crecimiento de actividades terroristas contra Israel. De hecho, algunos de los cerebros de Hamas, como Ibrahim Maqadma y Salah Shehada, se graduaban en escuelas de UNRWA. En 2014 UNRWA usó sus escuelas para almacenar cohetes, y material de construcción de UNRWA se usó para construir túneles de Hamas. Este mes se descubrió un túnel de Hamas debajo de dos escuelas de UNRWA.
El papel de UNRWA en perpetuar el conflicto entre Israel y los palestinos es menos conocido, a pesar del hecho de que sus orígenes se remontan a la creación de UNRWA en 1949. Al contrario que los millones de refugiados que había tras la Segunda Guerra Mundial, los cuales fueron realojados en los países en los que residían y se convirtieron en ciudadanos, los refugiados palestino-árabes de la guerra árabe-israelí de 1948 mantuvieron su condición de refugiados.
El problema de los refugiados acabó por solucionarse en Europa y en el subcontinente indio, pero el problema de los refugiados palestinos no hizo más que empeorar. Los datos de UNRWA estiman el número de refugiados palestinos en 1948 en 750.000. A día de hoy, según UNRWA, el número de refugiados ha aumentado a aproximadamente cinco millones. Los programas para refugiados que tienen éxito, como ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados), han reducido el problema de los refugiados en diferentes partes del mundo. UNRWA ha tenido exactamente el efecto contrario.
La esencia del problema de UNRWA es definitorio.
UNRWA estableció los criterios oficiales de elegibilidad para sus servicios: incluían a aquellos que habían perdido su hogar y sustento en la guerra de 1948. Sin embargo, a diferencia de otras agencias para refugiados de las Naciones Unidas, UNRWA añadió “los descendientes de refugiados palestinos varones”. ACNUR no incluye tal condición para transmitir el estado de refugiado a la siguiente generación, pero con UNRWA no existe tal discontinuación. UNRWA ha alcanzado ya la cuarta generación de refugiados.
La condición de refugiado ha continuado de generación en generación a perpetuidad.
Esto ayuda a explicar varias características extrañas del problema de los refugiados palestinos.
Hay 58 campos de refugiados palestinos en Oriente Medio. Con la implementación de los Acuerdos de Oslo en los años noventa, 26 de esos campos pasaron a control de los palestinos. Y sin embargo no hubo indicación alguna de que ni uno solo de esos campos fuera a cerrarse. Estaba claro que la Autoridad Palestina quería mantener esos campos a pesar de la llegada del auto-gobierno palestino. Incluso la nueva ciudad palestina en Cisjordania, Rawabi, se construyó no para los refugiados sino para los palestinos de clase media-alta que se lo pudieran permitir.
La única explicación para este comportamiento era que los líderes palestinos querían mantener vivo su agravio con Israel. En otras palabras: querían perpetuar el conflicto.
El problema de UNRWA es bien conocido entre los expertos en el conflicto árabe-israelí.
Sin embargo, el efecto de dejar que este asunto se encone durante generaciones merece una mayor consideración. Más que cualquier otro asunto, dejar el problema de los refugiados intacto para el futuro mina la posibilidad de alcanzar la reconciliación entre las partes. No puedes solucionar un conflicto y perpetuarlo a la vez.
Hasta ahora, los diplomáticos internacionales han pasado por alto el asunto de los refugiados palestinos y han preferido tratar primero con otros aspectos del conflicto. Pero la disposición de los palestinos a finalmente solucionar este asunto es probablemente la mejor prueba de sus intenciones, de si realmente están listos para terminar el conflicto de una vez por todas. Si se va a empezar una nueva iniciativa de paz, debería incluir en su comienzo un programa para desmantelar los campos de refugiados y promover un esfuerzo internacional masivo para la construcción de nuevos alojamientos. La iniciativa debería empezar en Cisjordania, pero también debería incluir Jordania, que alberga la mayor población de refugiados palestinos del mundo.
Desmantelar UNRWA es esencial en este esfuerzo. Es el responsable internacional de la problemática definición de la condición de refugiado para los palestinos que ha permitido que este problema se expanda de forma continuada.
Ninguna convención internacional contiene una definición de refugiados tan expansiva. Es asombroso que la comunidad internacional siga exigiendo concesiones a Israel, y sin embargo hasta la fecha no haya hecho nada contra los efectos nocivos de permitir que persista la definición de refugiados palestinos de UNRWA.
Por Dore Gold, presidente del Centro para Asuntos Públicos de Jerusalén, ha sido embajador de Israel ante las Naciones Unidas y Director General del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel.
Original publicado en The Jerusalem Post