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El racista BDS, cercado por la Justicia

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Los pasados días 29, 30 y 31 de marzo, los Ayuntamientos de tres ciudades catalanas -Sant Sadurní d’Anoia, Sant Adrià de Besòs y Sant Quirze del Vallès- aprobaron acuerdos comprometiendo su cooperación con la campaña BDS de discriminación a Israel, y bajo distintas formulaciones, anunciando un boicot a Israel y a todos los españoles amigos del estado judío, o comprometiéndose, con el mismo propósito, a introducir condiciones ilegales en la contratación pública.

Varias comunidades y organizaciones judías han mostrado su intención de sumarse a los procesos judiciales contra estas decisiones municipales que restringen las libertades de los ciudadanos, judíos y no judíos y las relaciones con un estado amigo y democrático como es Israel.
ACOM, mientras tanto, prosigue sus acciones legales en el resto del país, como la presentación de un recurso contencioso-administrativo ordinario contra el Ayuntamiento de Catarroja (Valencia), por entre otros motivos, invasión de competencias, infracción de la legislación de contratación pública, convenios internacionales de libre comercio, y patente discriminación y vulneración de derechos fundamentales recogidos en nuestra Constitución.
Seguimos apelando al sentido común de los regidores de estos municipios para que rectifiquen una decisión que los sitúa en el mapa mundial de la ignominia, está siendo instrumental izada por los amigos de los yihadistas y afectará negativamente a sus ciudadanos
La campaña intolerante BDS se exhibe sin disfraces como una idea totalitaria, discriminatoria y antisemita. En España, concretamente, está vinculada a movimientos radicales, tanto de extrema izquierda asociada a Podemos, IU, CUP, ERC, como neo-nazis, poniendo en evidencia el nervio intolerante que la recorre. Apoyan públicamente la glorificación de terroristas árabes, pervierten el lenguaje denominando “activistas” a asesinos, o en una vuelta de tuerca adicional, obviando el dolor infringido por ETA a la sociedad española durante décadas, considerando presos políticos a terroristas con las manos manchadas de sangre.
Los valores del Estado de Derecho y la Democracia, que los fanáticos del BDS desprecian, son la salvaguarda frente a los intolerantes. Seguiremos apelando a dichos valores cuantas veces sea menester, bien en los Tribunales, bien exigiendo de la clase política moderada una rotunda condena a este movimiento discriminatorio, como sucedió la pasada semana en la ciudad de Leganés, con casi 200.000 habitantes.

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