Manipulación en el Parlamento de Navarra

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La Junta de Portavoces del Parlamento de Navarra ha aprobado una declaración institucional que promueve y enaltece el boicot a Israel. El texto ha sido presentado por Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda -Ezkerra. Los portavoces de esos cuatro grupos parlamentarios han votado a favor, al igual que el del PSN, mientras que los de UPN y PPN lo han hecho en contra.

Esta declaración del Parlamento navarro contraviene la posición de la Unión Europea, que el 15 de septiembre de 2016 volvió a expresar su taxativo rechazo a la campaña de boicot a Israel y su oposición a cualquier tipo de aislamiento a ese estado.

Esta declaración obvia nuestra propia legislación nacional. Los acuerdos para boicotear a Israel instigados en España por el movimiento antisemita BDS desde administraciones públicas han sido declarados ilegales por tribunales, en procesos liderados por ACOM. El sistema legal de nuestro país deja claro que en ningún caso una administración pública, ni siquiera a través de la mera insinuación, puede promover la discriminación por razones de origen nacional, etnia, religión opinión u otras convicciones, perdiendo así su neutralidad en la gestión de los intereses públicos que impone la Constitución. Además, los tribunales –incluso un Tribunal Superior de Justicia- han insistido en la irregularidad competencial de estas declaraciones de boicot, y en la violación de principios constitucionales, de Derecho Internacional y los Derechos Humanos por los boicots proclamados por ayuntamientos o diputaciones.

La declaración del Parlamento de Navarra también se enfrenta a la posición de Francia, que considera ilegal los boicots económicos dirigidos contra empresas por su origen nacional. Otros países, como Canadá o los EEUU han rechazado el boicot a Israel. En este último, las consecuencias extraterritoriales para empresas y organismos que colaboren con esas iniciativas de boicot anti-israelí son muy severas.

La fijación obsesiva contra Israel, y sólo contra Israel, da la medida del profundo cariz antisemita de esta declaración. Los grupos que la han apoyado, en un ejercicio de absoluto cinismo, señalan y apuntan sobre el único estado judío del mundo, abordando Israel como una particularidad y el resto de países en conflicto como un hecho general. Los proponentes se centran en sólo una disputa territorial no resuelta a lo largo del mundo, sin pasar ni de puntillas por el resto de los ¡154 países! con territorios en liza.

La declaración también manipula resoluciones no vinculantes de la ONU. Así, lo que realmente recoge la resolución 242 del Consejo de Seguridad que tergiversan los “especialistas en derecho internacional” del Parlamento de Navarra es la retirada de territorios ocupados por Israel en 1967 hasta fronteras que serán definidas en el futuro, y el cese de las reclamaciones árabes contra Israel, reconociendo su soberanía e integridad territorial, y el derecho a vivir en paz dentro de fronteras reconocidas y seguras. La manipulación del Parlamento navarro olvida mencionar que esa resolución ha sido siempre aceptada por Israel, pero no por los promotores del boicot, que consideran todo Israel como territorio ocupado. El fin último del boicot a Israel no es por tanto la resolución de ningún conflicto territorial sino la destrucción del estado de los judíos.

La Junta de Portavoces invoca como argumento de autoridad al antiguo Relator Especial del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Richard Falk, que rechaza la solución de dos estados. Sus posturas delirantes llevaron a que hasta el Secretario General Ban-Ki-Moon criticara públicamente su sesgo anti Israeli. El parlamento podría mencionar también que el mismo Falk sostiene que los ataques a las Torres Gemelas de 2001 no fueron obra de Al Quaeda y que las naciones deben desaparecer y entregar su soberanía a la ONU. Falk, que sirve como ejemplo para la resolución, tuvo que dimitir de sus puestos en Human Rights Watch por sus comentarios racistas, mientras que diplomáticos de la Autoridad Palestina solicitaron en 2010 su cese por su inclinación hacia las posturas de la organización terrorista Hamas.

El texto antisemita del parlamento de Navarra ha sido presentado y defendido por algunas formaciones políticas que evitan las condenas inequívocas del terrorismo, ya sea de corte yihadista o el perpetrado por ETA. Su cinismo y desvergüenza es bien conocido y predecible. Pero causa perplejidad que el PSOE-PSN, formación de fuerte arraigo constitucionalista y comprometida históricamente con los Derechos Humanos, la legalidad internacional, se alinee con esta lamentable declaración del Parlamento en Navarra. El apoyo del PSN a la legitimación del boicot contradice la postura del PSOE a nivel nacional que advierte de su carácter discriminatorio, ilegal y contrario a las negociaciones de paz.

Resolución que amaga, apoyando la legitimidad de un boicot que no se atreve a aprobar sabiendo que es ilegal y que sería eventualmente anulado por los tribunales de Justicia, pero que convierte al Parlamento de todos los navarros en un altavoz para bulos, manipulaciones y propaganda de la peor especie contra la única democracia de Oriente Medio y un estado amigo de España.

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