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Venezuela, Podemos y el yihadismo. Lecciones que se habrían de extraer del atentado de Barcelona

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Lamentablemente, España se ha convertido en el epicentro mundial de las noticias por haber sufrido, nuevamente, el zarpazo de las garras de los terroristas yihadistas, esta vez, en la ciudad condal, en Barcelona. A la confusión generada, como cada vez que ocurre un atentado yihadista de grandes dimensiones y a la conmoción del atentado se añade la dificultad añadida de que, en ocasiones, no hay un análisis correcto de la situación actual y si lo hay, queda enmascarado bajo montañas de mensajes llenos de buena voluntad, pero faltos de los conocimientos necesarios en materia de terrorismo yihadista.
¿Terrorismo yihadista o terrorismo internacional? Ambos. El terrorismo yihadista está en contacto con otras organizaciones terroristas que no son yihadistas y ellos mismos no se reconocen como terroristas. Por ejemplo, Irán no reconoce a ETA como organización terrorista, sino como “organización separatista”. Ya dijo Pablo Iglesias que Irán “quería un discurso en España de izquierdas porque eso afectaba a sus adversarios”. Pongamos por caso otro de los ejemplos que últimamente más están en la boca de todos: Venezuela. Para comprender qué está ocurriendo en Venezuela hay que saber quién es el Vicepresidente de Venezuela y el ilegítimo Fiscal General, por analizar dos nombres de figuras importantes.
Vicepresidente de Venezuela: Tareck El-Aissami, venezolano, druso, de origen libanés, sirio e iraquí, tiene lazos con la organización terrorista yihadista libanesa Hezbollah, financiada y entrenada por Irán. Tarek El-Aissami es uno de los sancionados por Estados Unidos por sus vínculos con el narcotráfico y por ser el jefe de una organización que concedía visados venezolanos a personas vinculadas a Hezbollah para que pudiesen acceder a Estados Unidos. Ya se le conoce en la prensa como “el enlace de Hezbollah en Venezuela”. Hezbollah, a través de su televisión pública ya ha apostado públicamente por él para que sea el recambio de Nicolás Maduro. Ese apoyo procede también del presidente sirio Bashar Al-Assad, que gaseó a su propio pueblo.
En 2012 un palestino mató de un bombazo a cinco israelíes en 2012 en Bulgaria, un libanés secuestró a siete turistas estonios en Líbano en 2011 y 25 iraníes fueron expulsados de Canadá en 2009 por poseer documentación no apropiada. ¿Qué tenían en común? El pasaporte venezolano.
El ilegítimo Fiscal General de Venezuela: Tarek William Saab, venezolano de padres libaneses, al que se le prohibió la entrada a Estados Unidos en 2002 por sospechas de vínculos con Al-Qaeda. No hay más que comentar.
Pero volvamos a España y analicemos la situación pasada y actual y su relación con el terrorismo internacional. No es noticia que dentro del gobierno de Venezuela y de las empresas importantes de Venezuela se encuentran etarras huidos de la justicia, muchos de los cuales son nacionalizados venezolanos para evitar la extradición.
ETA, Podemos, las CUP, Compromís coinciden siempre en apoyar directa o indirectamente a Hamas, al FPLP, a Hezbollah, incluso invitando si hace falta a terroristas como Leila Khaled, tal y como hizo, entre otros, el propio Ayuntamiento de Barcelona con el beneplácito de la propia Ada Colau. Recordemos que todas estas organizaciones terroristas son organizaciones terroristas yihadistas.
En 2014 el avión de Nicolás Maduro se llevó a Venezuela a miembros de Podemos, de ETA y de las CUP, con las que el gobierno separatista catalán pretende declarar la independencia unilateral, saltándose el Estado de Derecho, en el que la presencia de la Guardia Civil, la Policía Nacional y el Estado es testimonial ya. ¿Para qué se los llevó? Para un congreso sobre el derecho de autodeterminación en las comunidades autónomas de Euskadi y Cataluña.
¿Hasta cuándo nuestras instituciones democráticas y nuestros políticos van a seguir colaborando directa o indirectamente con yihadistas hasta conseguir la destrucción de nuestra sociedad diversa y plural? El terrorismo yihadista no se combate únicamente aislando a los terroristas, sino también a todos aquellos que los apoyan. El resultado, por desgracia, sabemos el que es: Barcelona y Cambrils.