ACOM exige al Ministerio de Asuntos Exteriores asumir responsabilidades ante la promoción de actos hostiles contra el Estado de Israel desde canales de comunicación institucional

El Consulado General de España en Jerusalén, capital de Israel, ha promocionado a través de su cuenta verificada en la red social Twitter y en Facebook un acto público de una organización cuya razón existencial es la estigmatización del pueblo judío, la deslegitimación de Israel como nación y la búsqueda de su desaparición.

Resulta grotesco el hecho de que nuestro consulado en la capital israelí, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, promocione en sus canales oficiales de comunicación a una organización afín al movimiento BDS, un grupo que no sólo deslegitima a un estado amigo y democrático como Israel, sino que glorifica el terrorismo islamista e incita a la violencia antisemita.

Además, es inaceptable que se utilicen nuestros impuestos de este modo siendo la marca «España» utilizada como una promotora activa de la desaparición de Israel. Y más infame si cabe cuando los odiadores dirigen su campaña a una audiencia infantil.

Desde ACOM esperamos que el embajador de España en Israel, Manuel Gómez-Acebo, un hombre sensato, tome cartas en la situación del consulado de España en Jerusalén, que lleva años empleando a activistas antiisraelíes y operando como una oficina de cooperación con los movimientos palestinos hostiles al estado judío y una embajada en la sombra de un estado palestino que no existe ni está reconocido. Y tras este último suceso, cónsul adjunto español en Jerusalén, José Luis González García, debe ser cesado de forma inmediata.

“Pallasos en Rebeldía”, es una fórmula tras la que se esconde una opaca organización aparentemente centrada en el ámbito infantil, participa activamente en todas las manifestaciones antisemitas que el denominado movimiento BDS promueve en España. Y es miembro de la organización matriz en nuestro país que coordina las acciones de boicot contra Israel, y un recurrente partícipe, con acceso expedito, a eventos públicos financiados con nuestros impuestos en ayuntamientos de extrema izquierda.

El movimiento BDS, más allá de un tamiz de falsa solidaridad con los palestinos, niega la solución de dos estados, está en contra de la normalización de relaciones, ignora la responsabilidad palestina en el conflicto, es marcadamente antisemita al no reconocer el derecho a la existencia de Israel y, por ende, el derecho de autodeterminación del pueblo judío, y blanquea, justifica y hace apología del terrorismo palestino.

El cabeza visible e impulsor de “Pallasos en rebeldía” es Iván Prado, alguien que no tiene escrúpulos en mantener reuniones con bandas terroristas como Hamás, y no pierde oportunidad en dar rienda suelta a su antisemitismo más rancio, con formulaciones clásicas que sitúan a los judíos en el centro de las conspiraciones y a cargo del poder mundial:

Sobre el boicot al artista judío norteamericano Matisyahu:

“Entre el “papel” penoso que hizo ayer del País (que parece ser más la hoja parroquial del Congreso Mundial Judío que un diario de noticias)”.

Sobre la mano oculta de los judíos:

“Sabemos que hay listas negras profesionales y el mundo sionista tiene un gran poder en la cultura y los medios de comunicación”.

Sobre el poder de los judíos:

El Mossad inventa a Hamas y La Cía a los talibanes y sus primos del ISIS. Familias felices celebrando el botín d guerra”.

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