Carta remitida a la Rectora de la Universidad de Valencia

Reproducimos carta remitida hoy a M.ª Vicenta Mestre Escrivà, Rectora de la Universidad de Valencia:

Señora Rectora Magnífica:

Debemos transmitirle nuestra honda preocupación por los acontecimientos que están teniendo lugar el campus de su Universidad desde que el pasado 29 de abril un grupo de alumnos y profesores iniciaran la llamada “acampada solidaria con Palestina”. Dicha iniciativa, así como el desarrollo de la misma, incurren en términos inaceptables que encajan en la definición de antisemitismo ofrecida por IHRA y suscrita por España. Así, las acusaciones de genocidio a Israel por ejercer su derecho de defensa ante un ataque —este sí— de tintes genocidas, y perpetrado por una organización terrorista (Hamás) que ha extendido su proclama “Del río al mar, Palestina vencerá” (expresión también de contenido genocida).

La llamada “1ª Acampada Universitària Solidària amb Palestina” ha sido instada y convocada por la rama valenciana del movimiento BDS, cuyos repetidos intentos de implicar a instituciones y administraciones públicas en acciones y declaraciones de boicot, desinversión y sanciones a empresas vinculadas de cualquier modo a Israel (razón de ser del movimiento BDS) han sido desautorizados sistemáticamente por los tribunales españoles. ACOM le informa de ello como ejerciente de todas las acciones judiciales en cada uno de esos casos.

Según los portavoces de los acampados, la Universidad de Valencia les ha dado su consentimiento para permanecer indefinidamente en sus instalaciones. Resulta ciertamente alarmante, toda vez que, so capa de solidaridad, se están desplegando llamamientos y proclamas discriminatorias y cargadas de odio. Un reflejo de lo que está sucediendo en las acampadas estadounidenses a las que imita esa que su Universidad acoge. Basta con conocer el referente para comprender que semejante clima pueden derivar con facilidad a actos de violencias contra estudiantes judíos. Sepa, señora Rectora, que al autorizar o consentir la iniciativa de BDS que alumnos y profesores de su institución están siguiendo, hay judíos que se sienten en peligro. Es desolador que, conociendo la historia contemporánea (como usted sin duda conoce), no haya puesto remedio de inmediato a tan amenazante situación.

Resulta ocioso comunicarle que las acusaciones de apartheid que se lanzan en su Universidad son falsas. En Israel hay árabes musulmanes en todos los ámbitos de poder —ejecutivo, legislativo y judicial—, así como en el Ejército. Nada parecido puede decirse de los judíos en los países árabes que rodean a Israel. De hecho, prácticamente no quedan allí judíos.

¿Piensa usted atender a las exigencias de los acampados para que rompa las colaboraciones y contratos con las empresas que señalan los acampados? ¿Piensa responder algo a tal exigencia, fundada en mentiras que reproducen, actualizadas, las calumnias propias de los viejos libelos antisemitas?

La acampada que su Universidad acoge es, estrictamente, la temeraria importación de un conflicto. Una importación alentada por grupos radicales que incitan al odio contra los judíos y contra su hogar nacional. Esos grupos y sus seguidores están ocupando el espacio de todos, están patrimonializando zonas comunes y creando un ambiente coactivo contra cualquiera que esté en desacuerdo con sus posiciones. Un ambiente claramente intimidatorio y potencialmente violento contra los estudiantes judíos o israelíes.

Por ello le instamos a actuar con la debida determinación y diligencia antes de que la situación escale y quede fuera de control por indecisión o por complacencia. Como judíos españoles y amigos de Israel, exigimos que se desmantelen las acampadas que ocupan el espacio de todos, que se movilice a la fuerza pública, se identifique a los organizadores y participantes, y se monitoricen las expresiones de odio y de incitación al antisemitismo, adoptando las pertinentes medidas disciplinarias, que deberían ser ejemplares.

Le invitamos a reflexionar sobre las responsabilidades en que su Universidad podría incurrir. Una falta de acción por su parte nos llevará a estudiar acciones legales contra las autoridades universitarias. Asimismo, plantearíamos la inmediata solicitud a las diferentes entidades públicas para que cesen todo tipo de financiación a esa Universidad. Así ha sucedido en Francia: ante una situación similar a la que nos atañe, la presidenta de la región parisina suspendió cualquier financiación a Sciences Po, Instituto de Estudios Políticos de París, en tanto no se restableciera la serenidad y la seguridad.

Atentamente,

ANGEL MAS

PRESIDENTE