De la ultraderecha antisemita al programa Horizonte

El recorrido de un discurso: de una editorial falangista al prime time de la televisión generalista

Resumen ejecutivo

Juan Carlos Sánchez, que firma como Carlos Sánchez, ha publicado un libro titulado El secuestro del pueblo judío cuya tesis es que el pueblo judío no existe como tal y que su identidad fue «secuestrada» por una minoría. Lo edita SND Editores, sello domiciliado en el mismo inmueble del Espacio Ardemans, punto de encuentro de la extrema derecha madrileña, donde presenta sistemáticamente sus libros y donde conviven en catálogo la exaltación de la División Azul y la reivindicación del líder rexista Léon Degrelle. Al anunciar la publicación, el propio autor agradeció el apoyo a un falangista declarado que atribuye públicamente a los judíos «préstamismo, usura, especulación» y a un propagandista de los intereses de la República Islámica de Irán, habitual del mismo circuito editorial.

Su producción escrita no se detiene ahí. En la publicación digital Brownstone España, de la que es miembro fundador, ha desarrollado durante meses una obsesión sostenida en la que el motor de la historia es «la banca judía», el Estado de Israel es un «ente» cuya desaparición se anuncia como deseable, y el declive moral de Occidente se atribuye a que «la cantidad de judíos dedicados a la pornografía es absolutamente desproporcionada». El 3 de agosto de 2026 dio un paso más: en un artículo que sostiene que Israel ejecuta una profecía talmúdica de destrucción del mundo cristiano, señaló nominalmente a David Hatchwell —cofundador de ACOM— como intermediario de una operación de espionaje del Mossad sobre el Estado español y como agente de captura de partidos políticos españoles, identificándolo expresamente por su condición de sionista. Esas afirmaciones son falsas, constituyen injurias y se encuentran ya denunciadas.

Nada de esto sería asunto de la televisión pública si el propio Sánchez no lo hubiera convertido en tal. Es el marido y colaborador profesional de Beatriz Talegón, colaboradora habitual y presentadora sustituta de Horizonte, con quien firma además en la misma publicación digital y comparte sus contenidos audiovisuales. Y fue él quien decidió irrumpir con extrema violencia verbal en una conversación dirigida a la cuenta oficial del programa, para arrastrar hasta ella sus ataques contra ACOM. Este documento acredita, con fuentes abiertas y verificables, ese recorrido: de una editorial de ultraderecha a un plató de máxima audiencia. No se pide censura ni uniformidad ideológica. Se constata únicamente que alrededor de un programa de esa relevancia se ha ido acumulando un elenco de figuras que convierten a Israel, al «sionismo» o directamente a los judíos en protagonistas recurrentes de teorías conspirativas. Horizonte y su audiencia merecen algo mejor.

Los hechos

Juan Carlos Sánchez —que utiliza públicamente el nombre Carlos Sánchez y en X la cuenta @Cyandeceres— ha desarrollado de forma sostenida y reiterada una fijación pública contra ACOM y contra numerosas personas identificadas con la comunidad judía o con la defensa de Israel en España, a las que señala, descalifica y convierte en objetivo habitual de sus mensajes en redes sociales.

No es necesario adjetivar demasiado para comprender el tono. Basta con leer sus propias palabras.

Sánchez denomina reiteradamente a ACOM como una organización que actúa como lobby sionista, y ha afirmado que la asociación trabaja para los intereses de una potencia extranjera y «conspira» contra España. A personas a las que vincula con ACOM las interpela preguntándoles si trabajan para el «lobby sionista», acompañando estas acusaciones de descalificaciones personales. A uno de sus objetivos lo ha denominado «mascota favorita de ACOM». En otro mensaje se refiere directamente a la «letrina sionista». Y su discurso no se limita siempre a Israel o al sionismo: ha llegado a escribir «el pueblo judío (si es que tal cosa existe)».

El uso reiterado de la expresión «lobby sionista» se inscribe en una narrativa que presenta a ACOM como una supuesta estructura de influencia política encubierta al servicio de una potencia extranjera. ACOM es, en realidad, una asociación española que trabaja por la mejora de las relaciones entre las democracias de España e Israel.

Una precisión necesaria sobre la palabra «sionista»

Conviene detenerse aquí, porque toda la operación retórica que sigue depende de una tergiversación previa del término.

Qué es el pueblo judío

Los judíos no son una raza. Hay judíos de todas las razas, y quien pretenda lo contrario incurre precisamente en el error que sostuvieron sus perseguidores. Pero de que no sean una raza no se sigue en absoluto que no sean un pueblo, que es el salto que este tipo de textos necesita dar.

Lo que vincula a los judíos entre sí es una estirpe, transmitida por vía matrilineal según la tradición halájica, entendida como una filiación extendida que conecta a sus miembros a lo largo de generaciones y territorios. Esa conexión tiene además una base religiosa que impregna un sistema de valores compartido —la tradición judía— y que sigue operando como sustrato cultural con independencia de la práctica individual: hay judíos observantes, laicos y ateos, y todos ellos se reconocen como parte de lo mismo.

Eso es, exactamente, la definición de un pueblo: una comunidad histórica cuyos miembros tienen sentido de pertenencia a ella. Que dentro de ese pueblo convivan grupos con lenguas litúrgicas, ritos y trayectorias distintas —ashkenazíes, sefardíes, mizrajíes, Beta Israel— no lo desmiente; lo mismo ocurre en cualquier pueblo de dispersión milenaria, y ninguna otra nación ve cuestionada su existencia por ello.

Cuando un pueblo se autodetermina en un Estado, y lo hace además en su tierra ancestral, y en ese Estado vive aproximadamente la mitad de sus miembros —los datos que el propio autor maneja lo confirman: unos 7,4 millones sobre algo menos de 16—, resulta enteramente natural que los judíos de la diáspora sientan proximidad y simpatía hacia él. Es lo que sucede con cualquier diáspora del mundo respecto de su país de referencia, sin que a nadie se le ocurra convertirlo en sospecha de deslealtad.

Por eso el intento de disolver al sujeto —sostener que el pueblo judío es «una entelequia» o un «Golem de barro informe»— no es una discusión académica sobre categorías sociológicas. Es el paso previo indispensable para negar a ese pueblo, y solo a ese pueblo, un derecho que no se discute a ningún otro.

Qué es el sionismo

El sionismo es el movimiento que sostiene el derecho del pueblo judío a la autodeterminación nacional en la tierra de Israel. No es una ideología marginal, ni una doctrina esotérica, ni una organización secreta: es la posición inmensamente mayoritaria entre los judíos de todo el mundo y compartida por millones de personas que no son judías. Definirse como sionista equivale, sencillamente, a reconocer a los judíos el mismo derecho que nadie discute a ningún otro pueblo.

Por eso el término, en sí mismo, no es peyorativo ni puede serlo. Lo que sí resulta significativo es el uso que de él se hace. Cuando «sionista» deja de designar una posición política concreta y pasa a funcionar como sujeto de una conspiración —el «lobby sionista» que compra voluntades, la «banca sionista» que financia guerras, los cuadros de un partido español ocupados por «las huestes» de un particular señalado como sionista—, la palabra ha dejado de describir para pasar a sustituir.

Ese es precisamente el mecanismo del antisemitismo contemporáneo: no ha renunciado a su objeto, ha cambiado de nombre. Donde antes se decía «los judíos», ahora se dice «los sionistas» o «Israel», tratados como un judío colectivo al que atribuir las mismas propiedades de siempre —el poder oculto, el control del dinero y de los medios, la deslealtad, la corrupción moral de las sociedades que los acogen— con la ventaja de que la fórmula resulta socialmente presentable y permite al emisor proclamarse a salvo de cualquier reproche.

La prueba de que se trata de eso, y no de crítica política a un Gobierno extranjero, aparece cuando el eufemismo se agrieta y el sujeto real asoma. En el corpus que se examina a continuación ocurre en más de una ocasión: cuando se escribe «el pueblo judío (si es que tal cosa existe)», cuando se identifica a analistas y autores no por su posición sino por su condición judía, o cuando se atribuye a «los judíos» como colectivo la corrupción moral de Occidente. Ahí ya no hay sionismo del que hablar.

Esto explica también algo que de otro modo resultaría desconcertante: por qué la ultraderecha que añora el nazismo se ha convertido en una de las principales fuentes de impugnación de la legitimidad de Israel. No es una paradoja ni una conversión reciente al antiimperialismo. Es continuidad. Para quien nunca abandonó la hostilidad hacia los judíos pero ya no puede expresarla en los términos de 1935, la deslegitimación del Estado judío ofrece exactamente lo que necesita: el mismo objeto, una fraseología socialmente admisible y, además, la posibilidad de presentarse como parte de una causa moralmente elevada.

Ese es el sentido de que un libro que niega la existencia misma del pueblo judío se publique en una editorial de ese entorno, se agradezca a un falangista declarado que atribuye a los judíos la usura y la especulación, y se difunda en un circuito donde conviven la exaltación de la División Azul y la reivindicación de Degrelle. No hay contradicción alguna entre esos elementos. Son la misma cosa expresada en dos registros: el antiguo, que ya no se puede decir, y el actual, que sí.

Un libro, una editorial y unos padrinos

Sánchez es, además, autor de un libro titulado El secuestro del pueblo judío, que promociona personalmente y al que ha dedicado numerosos contenidos en sus redes. Él mismo lo ha anunciado como el primero de dos volúmenes, y lo ha resumido públicamente como el análisis de cómo el sionismo habría secuestrado la diversidad de identidades judías para someterlas a «una ideología racista y supremacista».

Conviene detenerse en quién publica ese libro y en a quién agradece el autor su publicación, porque ambas cosas las ha hecho públicas él mismo.

La editorial

El libro está publicado por SND Editores. No hace falta acudir a valoraciones ajenas para situar a esta editorial: basta con su propia información pública.

SND Editores hace constar como domicilio, en su propio perfil oficial de X, la calle Ardemans 66, 1B, de Madrid. Es el mismo inmueble que alberga el Espacio Ardemans, local de conferencias y venta de material que constituye uno de los principales puntos de encuentro de la extrema derecha madrileña. La coincidencia no es casual ni meramente registral: la propia agenda de eventos publicada en la web de SND acredita que la editorial celebra de forma sistemática allí sus presentaciones de libros, año tras año.

El catálogo es coherente con esa ubicación. SND edita obras de exaltación de la División Azul; ha presentado en ese mismo local títulos como «¿Fascismo o Falange?» o el dedicado a Léon Degrelle, el líder rexista belga que combatió en las Waffen-SS, en un acto con la presencia de su hija; y su colección de política incluye títulos cuyas propias sinopsis promocionales describen al pueblo judío como «el pueblo militante por excelencia», «un pueblo de propagandistas».

En ese mismo espacio se presentó, además, un libro prologado por Carlos Paz, una de las dos personas a las que Sánchez agradece públicamente el apoyo a su libro; y Carlos Paz intervino asimismo, junto al autor, en la presentación del título de SND «Hacia una Europa islamizada». No se trata, por tanto, de coincidencias sueltas, sino de un circuito estable de personas, local y sello editorial.

No estamos ante un sello generalista que haya publicado un ensayo polémico. Estamos ante una editorial con identidad ideológica definida, domiciliada en la sede física de ese entorno, en cuyo catálogo el libro de Sánchez encaja sin fricción alguna.

Los agradecimientos

Al anunciar la publicación en su cuenta de X, Sánchez agradeció expresamente el apoyo recibido a tres cuentas: la de la propia editorial, @sndeditores, y las de dos personas concretas, @Mynestrillas y @CarlosPazC2021. El agradecimiento es suyo, es público y es explícito: «por su apoyo incondicional y el cariño con el que han tratado este trabajo».

Martín Ynestrillas (@Mynestrillas) se describe a sí mismo en su propia biografía pública de X como «español, falangista y católico» y como editor. Su actividad pública en esa misma cuenta incluye mensajes en los que atribuye al pueblo judío, como colectivo, las que denomina «habituales prácticas» de «préstamismo, usura, especulación», en respuesta a una declaración del Rey sobre las raíces sefardíes de España. Se trata, literalmente, del repertorio clásico del antisemitismo económico europeo, formulado sin eufemismo alguno.

Carlos Paz (@CarlosPazC2021) mantiene una actividad pública centrada de forma muy destacada en Irán y en el conflicto de Oriente Próximo. Ha defendido públicamente a Hezbolá describiéndolo como «un movimiento político» con una rama militar que habría protegido a los cristianos en Siria; ha entrevistado al embajador de la República Islámica de Irán en España, presentando esa entrevista como una labor que nadie más se había molestado en hacer; ha impartido ponencias sobre Irán; y ha sido entrevistado por RT —el canal de propaganda del Estado ruso, sancionado en la Unión Europea— en un contenido titulado «El sionismo ataca a Irán».

Es decir: el autor agradece públicamente el apoyo a la publicación de su libro sobre el pueblo judío a un falangista declarado que difunde tropos antisemitas clásicos y a un propagandista de los intereses de la República Islámica de Irán. No es una inferencia de terceros. Es su propio agradecimiento, en su propia cuenta, con nombres y apellidos.

Brownstone: una obsesión sostenida, no un exabrupto

El libro no es un episodio suelto. Procede de una serie publicada por entregas en Brownstone España, medio del que Sánchez es miembro fundador y donde presenta además un podcast semanal. La serie, titulada igual que el libro, consta de cuatro entregas publicadas entre octubre de 2025 y enero de 2026, y el propio autor anuncia varios capítulos más.

Su lectura completa permite descartar la hipótesis benévola de que se trate de crítica política a un Gobierno extranjero. Lo que aparece de forma sistemática es otra cosa:

  • Un agente causal étnico-financiero. La historia del sionismo se explica de forma recurrente por la acción de «la banca judía», las «élites bancarias ashkenazíes» o «la banca internacional judía». Es especialmente revelador que el propio texto documente el contraejemplo que desmiente esa tesis —el barón Edmond de Rothschild rechazó el sionismo político y se negó a ceder sus asentamientos a la Organización Sionista hasta 1924— y mantenga la generalización pese a ello.
  • Un sistema explicativo no falsable. La adhesión occidental a Israel se atribuye a campañas de propaganda y a «cientos de miles de bots de pago». Bajo ese esquema, cualquier discrepancia con el autor queda automáticamente reinterpretada como prueba de la conspiración que denuncia.
  • La negación del sujeto colectivo judío. La serie sostiene que el pueblo judío no existe como etnia y lo despoja de toda consistencia como sujeto. De ahí deriva que el Estado sea «artificial», «creación artificial», «ente sionista», y que su desaparición sea presentada como desenlace probable y deseable.
  • La inversión de la responsabilidad histórica. En la cuarta entrega, tras admitir que sería «aventurado» calificar de nazi al sionismo revisionista, el autor concluye que el sionismo bebió de los planteamientos expansionistas del nazismo «cuando no directamente los inspiró», y sostiene que los judíos europeos no sionistas fueron «abandonados a su suerte en el matadero europeo».
  • La demonización personal de dirigentes. Ben Gurión habría organizado una represión interna «que habría hecho sonrojar al propio Stalin»; y en otro artículo de la misma publicación se designa reiteradamente a Netanyahu por el apellido familiar anterior, «Mileikowsky», un recurso cuya única función es sugerir impostura y origen oculto.

Este último punto merece una precisión, porque revela hasta qué punto el procedimiento es deliberado. Durante el zarismo, los judíos del Imperio ruso fueron obligados por ley a adoptar apellidos ajenos a su tradición, impuestos por la administración. Muchas familias los rehebraizaron al establecerse en Israel, recuperando una nomenclatura propia. Designar hoy a un dirigente israelí por aquel apellido impuesto no desvela ningún origen oculto: reivindica la imposición del perseguidor frente a la elección del perseguido, y utiliza como supuesta prueba de impostura lo que fue precisamente una discriminación sufrida.

  • La conspiración aplicada a España. En un artículo de agosto de 2026 afirma, atribuyéndolo a «fuentes policiales» que no identifica, que todos los datos que pasan por el sistema Pegasus acabarían en poder del Mossad, y señala con nombre y apellidos a empresarios españoles como vía de esa supuesta operación.

El artículo sobre Ceuta y Melilla: el caso más grave

Un texto publicado el 3 de agosto de 2026, titulado «El colapso de Edom y la invasión de Ceuta y Melilla», concentra los elementos más serios de todo el corpus y desmiente, además, la defensa habitual del autor de que su discurso se dirige al sionismo y no a los judíos.

La tesis del artículo es que Israel estaría trabajando para que una profecía talmúdica —la caída de «Edom», identificada con la Cristiandad— pase «del terreno de la escatología al de la planificación política». Es decir: se atribuye a un Estado un plan de destrucción del Occidente cristiano derivado de sus textos religiosos. Esa estructura argumental —los textos sagrados judíos como programa oculto contra los cristianos— es una de las matrices históricas del antisemitismo europeo.

A lo largo del texto, los actores no se identifican por su posición política sino por su condición judía: Michael Rubin es presentado como «un judío sionista muy influyente en los pasillos de Washington»; William Kristol y Robert Kagan como «sendos sionistas»; Gisèle Littman como «la historiadora judía». Se afirma asimismo que «los judíos siempre hayan vivido más cómodos en entornos de mayoría musulmana», y que PP y VOX «están secuestrados de facto por Israel».

El pasaje decisivo, sin embargo, no tiene relación alguna con Israel ni con el sionismo. Al sostener que el declive moral de Occidente se debe «a la mano sionista», el autor escribe que desde los años setenta «la cantidad de judíos dedicados a la pornografía es absolutamente desproporcionada», y lo ilustra nombrando a dos particulares por su condición de judío o de «sionista judío». La atribución a los judíos como colectivo de la corrupción moral de la sociedad mediante la pornografía es un tópico antisemita clásico, sin relación posible con la crítica a un Gobierno extranjero. Aquí no hay sionismo que valga: el sujeto es «los judíos».

En cuanto a personas concretas de España, el artículo señala nominalmente a David Hatchwell. Lo describe como «ilustre sionista y amigo personal» de Netanyahu, presenta como gestor de Pegasus en España a su empresa Excem, y lo sitúa como «mentor» de Isabel Díaz Ayuso y como «precursor del desembarco fallido» de Sheldon Adelson en España. Más adelante afirma que los cuadros de VOX están ocupados por «las huestes de David Hatchwell y demás estómagos agradecidos».

Conviene decirlo con claridad: David Hatchwell es el cofundador de ACOM. Es decir, la campaña de Sánchez contra ACOM no es solo una descalificación genérica de la organización. Alcanza de forma directa, personal y nominal a su cofundador, a quien se atribuye la intermediación de una operación de inteligencia extranjera de espionaje sobre el Estado español, y a quien se presenta simultáneamente como agente de captura de dos partidos políticos españoles. Se le identifica, además, expresamente por su condición de sionista y por su pertenencia a la comunidad judía.

Debe afirmarse con toda claridad: esas afirmaciones son falsas. No se aporta un solo documento que las sustente, ni podría aportarse: el artículo se ampara en unas «fuentes policiales» que no identifica. Constituyen injurias, se encuentran ya denunciadas, y ACOM ejercerá frente a ellas cuantas acciones legales correspondan. La gravedad excede con mucho el terreno de la opinión política.

El primer comentario de ese artículo, marcado como «gustado» por Carlos Sánchez, se refiere a Israel como «la colonia Rothschild», a los judíos como «la tribu errante», invoca la teoría jázara sobre Ucrania y habla de una «picadora de carne cristiana». No hay corrección ni distancia por parte del autor.

Hay un último elemento que no es del texto pero sí del autor: en la sección de comentarios de sus artículos, un lector escribe una observación fisiognómica sobre los rasgos físicos de los judíos y sus «matrimonios selectivos intratribales», y otro celebra que el artículo demuestre que «los que controlan el relato son una minoría». Ambos comentarios aparecen marcados como «gustados» por Carlos Sánchez. Es un patrón, no un descuido: se repite en las cuatro entregas revisadas.

Por qué esto trasciende una bronca más en X

Carlos Sánchez es el marido de Beatriz Talegón, colaboradora habitual de Horizonte, el programa de Iker Jiménez en Cuatro, y una persona a la que el espacio ha confiado incluso su presentación en sustitución de sus presentadores habituales.

Sánchez no trabaja para Horizonte ni ha sido colaborador del programa. Es importante dejarlo claro. Pero su relación con una de las personas relevantes de Horizonte no es solamente familiar: es también un vínculo profesional directo y estable. Ambos comparten el proyecto audiovisual de Talegón, en el que Sánchez ha aparecido públicamente presentado como director de «Grupo de Control», y mantienen una intensa interacción pública en redes.

Es decir: Sánchez pertenece al entorno familiar y profesional inmediato de una colaboradora habitual y presentadora sustituta de Horizonte. Y es precisamente el propio Sánchez quien ha hecho que esa relación resulte relevante para el programa.

El episodio de @SrLiberal

La cuenta @SrLiberal se dirigió públicamente a la cuenta oficial de Horizonte para advertir, en términos educados, sobre lo que consideraba un perfil problemático de uno de sus colaboradores por sus supuestos vínculos con el yihadismo.

El mensaje no estaba dirigido a Carlos Sánchez. Tampoco mencionaba a Beatriz Talegón. Estaba dirigido a Horizonte y planteaba al programa una cuestión sobre una persona que participaba en él.

Carlos Sánchez decidió intervenir. Y lo hizo no mediante una discrepancia razonada, sino con un exabrupto de extraordinaria violencia verbal, aprovechando además el intercambio para volver a cargar contra ACOM y contra personas relacionadas con la defensa de Israel en España.

La secuencia es especialmente significativa. Un usuario se dirige educadamente a la cuenta oficial de Horizonte. Quien irrumpe agresivamente en la conversación no es el programa ni, inicialmente, la persona cuestionada. Es el marido y colaborador profesional de Beatriz Talegón, que ha ejercido como presentadora del propio programa.

Por eso la relación entre Sánchez, Talegón y Horizonte no es una asociación que estemos fabricando nosotros. La introduce el propio Sánchez. Es él quien decide intervenir en una conversación dirigida expresamente a Horizonte; es él quien lo hace desde una posición de proximidad familiar y profesional evidente con una de sus figuras; y es él quien convierte ese intercambio en otro ataque contra ACOM y el entorno proisraelí.

La pinza rojiparda

Hay un elemento que ayuda a entender por qué este caso no encaja en las categorías políticas habituales, y que conviene exponer con precisión, distinguiendo lo que corresponde a cada uno.

Por un lado, Carlos Sánchez publica en una editorial de ultraderecha documentada y agradece públicamente el apoyo de un falangista declarado y de un propagandista de los intereses iraníes, mientras escribe en un medio en el que la hostilidad hacia Israel es un eje recurrente. Su proximidad al sector más radical de la ultraderecha española no es una atribución externa: es su propia elección editorial, hecha pública por él mismo.

Por otro, Beatriz Talegón procede de una trayectoria política situada en el extremo opuesto del tablero convencional. Militó en las Juventudes Socialistas y en el PSOE, fue secretaria general de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas y concejala socialista en Cabanillas del Campo. Tras su ruptura con el aparato del partido, protagonizó un recorrido bien documentado: acercamiento a Podemos, participación en un acto de campaña de ERC en Barcelona en las catalanas de 2017, defensa pública del derecho de autodeterminación y del proceso independentista catalán, presencia habitual en TV3 y candidatura por Junts per Catalunya a las elecciones europeas.

Y hay un dato que convierte la convergencia en algo más que una coincidencia biográfica. Beatriz Talegón no es únicamente la esposa del autor ni su socia en un proyecto audiovisual: firma artículos en la misma publicación digital en la que su marido difunde habitualmente este material, y participa de forma regular en sus contenidos audiovisuales junto a él. Ella misma incluye ese medio en su biografía profesional pública.

El contraste no es menor. Una persona que procede de la izquierda y que ha cuestionado abiertamente la concepción de España como nación propia de la derecha tradicional publica en el mismo espacio en el que se sostiene, sin objeción editorial alguna, que el pueblo judío no existe, que la banca judía mueve la historia y que Israel ejecuta una profecía de destrucción del mundo cristiano. Y lo hace, además, para escribir sobre la españolidad de Ceuta y Melilla.

El caso más elocuente es de estos mismos días. El 3 de agosto de 2026 Carlos Sánchez publica en Brownstone su artículo sobre Ceuta y Melilla, el que contiene la tesis de la profecía talmúdica, el pasaje sobre judíos y pornografía y el señalamiento nominal de David Hatchwell. Tres días después, el 6 de agosto, Beatriz Talegón firma en el mismo medio un artículo sobre el mismo asunto, la españolidad de Ceuta y Melilla. Y entre ambos, el 1 de agosto, un tercer autor de la casa publica un texto que atribuye la invasión de Ceuta a «la entente anglosionista».

El vocabulario, por tanto, no es una excentricidad personal de Sánchez: es el registro editorial de la publicación en la que ambos escriben.

Ese es exactamente el fenómeno que la literatura política denomina rojipardismo: la convergencia entre sectores procedentes de la izquierda y sectores de la ultraderecha en torno a un conjunto de causas compartidas —el antiatlantismo, la simpatía hacia Rusia e Irán y, muy señaladamente, la hostilidad hacia Israel y hacia el «sionismo» como categoría explicativa universal.

No se trata de reprochar a nadie su biografía política ni de exigir coherencia ideológica a lo largo de una vida. Se trata de constatar algo más simple y más verificable: que el punto de encuentro entre trayectorias tan distantes es, precisamente, la obsesión con Israel y con el «sionismo», que ese punto de encuentro tiene un soporte editorial concreto en el que ambos publican, y que desde ahí se proyecta sobre un programa de máxima audiencia en televisión generalista.

Un ecosistema, no un caso aislado

Personas relevantes de ACOM, incluidos su cofundador y su presidente, han participado en Horizonte como invitados y han expuesto allí libremente sus posiciones. Ese pluralismo es precisamente uno de los valores que reconocemos al programa.

Sin embargo, desde hace meses aparecen alrededor del espacio determinadas figuras que mantienen una campaña particularmente agresiva contra ACOM y contra personas vinculadas con la defensa de Israel.

Luis María Pardo (@LMPardoAbogado), presidente de Iustitia Europa y participante en Horizonte, ha convertido a ACOM y a determinadas personas relacionadas con ella en objeto reiterado de acusaciones, señalamientos y ataques públicos.

También el coronel Pedro Baños (@geoestratego) ha dedicado contenidos específicamente a «destapar» a ACOM, dentro de un discurso recurrente sobre Israel, el «sionismo», los grupos de presión y supuestas redes de influencia.

Podrían añadirse otros nombres. Rubén Gisbert, antiguo colaborador del programa, ha desarrollado posteriormente un discurso extraordinariamente agresivo sobre estas mismas cuestiones. Y Jasiel-Paris Álvarez, que ha intervenido en varias ocasiones en Horizonte, forma parte de ese mismo ecosistema en el que la hostilidad hacia Israel y la obsesión con el «sionismo» aparecen de manera recurrente.

Pero Gisbert o Paris no son el centro de esta cuestión. Carlos Sánchez sí lo es.

Porque Sánchez no es simplemente otro invitado polémico que haya pasado por el programa. Ni siquiera trabaja para Horizonte. Es algo distinto: es el marido y colaborador profesional estrecho de una de sus colaboradoras habituales y presentadoras sustitutas y, desde esa posición, ha decidido involucrarse personalmente y con enorme agresividad en una conversación dirigida al propio programa, introduciendo en ella sus ataques contra ACOM y contra el entorno proisraelí.

Ese es el problema que no puede diluirse en una discusión general sobre la línea editorial de Horizonte.

No pedimos censura

La cuestión no consiste en pedir censura ni uniformidad ideológica. Horizonte ocupa un espacio valioso en la televisión española precisamente porque permite discutir asuntos que otros programas prefieren evitar. Iker Jiménez y Carmen Porter han construido buena parte de la credibilidad del programa sobre la independencia, la curiosidad y la disposición a escuchar posiciones enfrentadas.

Precisamente por eso sorprende que alrededor de un programa de esa relevancia estén sobrerrepresentados personajes que convierten a Israel, el «sionismo», ACOM o directamente a los judíos en protagonistas recurrentes de teorías conspirativas, insinuaciones sobre poderes ocultos, descalificaciones y campañas personales.

Carmen Porter e Iker Jiménez son mejores que eso. Y sus seguidores y la audiencia de Horizonte se merecen más.

Anexo I. Trazabilidad de las afirmaciones

Cada afirmación de este documento relativa a manifestaciones públicas de terceros procede de fuentes abiertas y verificables, que se relacionan a continuación.

El libro y su editorial

  • Anuncio de publicación y agradecimientos del autor a @sndeditores, @Mynestrillas y @CarlosPazC2021: cuenta de X @Cyandeceres.
  • Ficha del autor en la editorial: sndeditores.com/autor/carlos-sanchez/
  • Domicilio declarado por la propia editorial en su perfil oficial de X: «Ardemans, 66 1B Madrid», x.com/sndeditores
  • Domicilio y actividad del Espacio Ardemans, calle Ardemans 66, Madrid: espacioardemans.es
  • Presentaciones de SND celebradas en el Espacio Ardemans, con fecha y dirección, en la agenda de eventos de la propia editorial: sndeditores.com, sección Eventos.
  • Presentación del libro dedicado a Léon Degrelle en el Espacio Ardemans, con presencia de su hija: sndeditores.com, ficha del evento.
  • Presentación del libro «Hacia una Europa islamizada» con la presencia de Carlos Paz, 10 de octubre de 2024: sndeditores.com, ficha del evento.
  • Presentación en el Espacio Ardemans del libro sobre las Falanges Libanesas, prologado por Carlos Paz: cuenta oficial @EspacioArdemans en X.
  • Catálogo de exaltación de la División Azul: sndeditores.com/libro/saint-loup-la-division-azul_119166/ y sndeditores.com/libro/guia-visual-de-la-division-azul_147313/
  • Sinopsis de la colección de política: sndeditores.com/coleccion/coleccion-politica/
  • Ficha comercial del libro: Casa del Libro, sección de obras de Carlos Sánchez.

Martín Ynestrillas (@Mynestrillas)

  • Autodescripción como «español, falangista y católico» y como editor: biografía pública de su perfil de X, x.com/mynestrillas
  • Atribución al pueblo judío de «préstamismo, usura, especulación» en respuesta a la declaración del Rey sobre las raíces sefardíes de España: publicación en la misma cuenta, 24 de septiembre de 2025.

Carlos Paz (@CarlosPazC2021)

  • Caracterización de Hezbolá como «movimiento político» que habría protegido a los cristianos en Siria: publicación de 19 de septiembre de 2024.
  • Entrevista al embajador de la República Islámica de Irán en España: publicación de 12 de febrero de 2026.
  • Entrevista concedida a RT, canal sancionado en la Unión Europea, difundida bajo el título «El sionismo ataca a Irán»: publicación de 7 de marzo de 2026.
  • Ponencia sobre Irán impartida en el CEU: publicación de 23 de marzo de 2026.

La serie publicada en Brownstone España

  • I. «El escurridizo concepto de etnia», 18 de octubre de 2025: brownstoneesp.substack.com/p/el-secuestro-del-pueblo-judio-i-el
  • II. «La Ciencia del Judaísmo como precursora del sionismo», 25 de octubre de 2025: /p/el-secuestro-del-pueblo-judio-ii
  • III. «El auge del sionismo», 3 de noviembre de 2025: /p/el-secuestro-del-pueblo-judio-iii
  • IV. «El sionismo revisionista: la sangre, el suelo y el terror», 23 de enero de 2026: /p/el-secuestro-del-pueblo-judio-iv
  • Artículo sobre Ben Gurión: /p/ben-gurion-contra-los-judios
  • Artículo «El colapso de Edom y la invasión de Ceuta y Melilla», 3 de agosto de 2026, del que proceden las menciones nominales a David Hatchwell y Excem, la identificación de terceros por su condición judía, el pasaje sobre judíos y pornografía y la tesis de la profecía talmúdica: /p/el-colapso-de-edom-y-la-invasion
  • Comentario sobre «la colonia Rothschild», «la tribu errante» y la teoría jázara, marcado como «gustado» por el autor: sección de comentarios del artículo anterior, 3 de agosto de 2026.
  • Comentarios marcados como «gustados» por el autor: secciones de comentarios de las entregas I (20 de octubre de 2025) y IV (23 de enero de 2026), accesibles públicamente en las URL anteriores.

Beatriz Talegón

  • Militancia en Juventudes Socialistas (2003) y PSOE (2004); concejala en Cabanillas del Campo (2007-2008); secretaría general de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas; intervención en un acto de ERC en Barcelona durante la campaña de las elecciones catalanas de 2017; colaboración en TV3: entrada biográfica de Wikipedia y hemeroteca allí referenciada.
  • Acercamiento a Podemos y posterior candidatura por Junts per Catalunya a las elecciones europeas: hemeroteca de prensa española, 2015-2019.
  • Colaboración de Beatriz Talegón en Brownstone España: artículo «Chanclas, mafias y el Supremo», firmado como Bea Talegón, 6 de agosto de 2026, /p/chanclas-mafias-y-el-supremo; y archivo público de la publicación, brownstoneesp.substack.com/archive
  • Brownstone España entre los medios en los que declara escribir, en su propia biografía profesional pública y en entrevistas concedidas a terceros medios.
  • Participación regular junto a Carlos Sánchez en los contenidos audiovisuales de la publicación: episodios del «Informe Harrington» de 21 de febrero y 27 de marzo de 2026, brownstoneesp.substack.com
  • Uso de la expresión «entente anglosionista» por otro autor de la misma publicación: artículo «España es una nación sin Estado», 1 de agosto de 2026, /p/espana-es-una-nacion-sin-estado

Las manifestaciones de Carlos Sánchez en X citadas en la primera parte de este documento se recogen en el anexo documental enlazado a continuación.

Anexo II. Fragmentos literales

Se reproducen a continuación fragmentos breves de los textos publicados por el autor en abierto, a efectos exclusivamente documentales. Todos proceden de la serie y de los artículos publicados en Brownstone España, accesibles en las direcciones del Anexo I, y no de la edición impresa del libro.

Serie «El secuestro del pueblo judío»

  • Entrega I: el pueblo judío es descrito como una «entelequia» y un «Golem de barro informe».
  • Entrega IV, sobre la relación entre sionismo y nazismo: el sionismo habría bebido de los planteamientos expansionistas del nazismo «cuando no directamente los inspiró».
  • Entrega IV, sobre los judíos europeos no sionistas: fueron «abandonados a su suerte en el matadero europeo en ciernes».
  • Entrega IV, sobre la financiación del Estado: Israel habría nacido «en virtud de los cheques de la banca internacional judía».

Artículo «El colapso de Edom y la invasión de Ceuta y Melilla» (3 de agosto de 2026)

  • Sobre el primer ministro de Israel, al que designa por el apellido familiar anterior a su rehebraización: «el genocida de Tel Aviv».
  • Sobre los judíos y la pornografía, como explicación del declive moral de Occidente: «la cantidad de judíos dedicados a la pornografía es absolutamente desproporcionada».
  • Sobre David Hatchwell, cofundador de ACOM, al que presenta como «ilustre sionista y amigo personal» de Netanyahu.
  • Sobre la presencia de Hatchwell en un partido político español: sus cuadros estarían ocupados por «las huestes de David Hatchwell y demás estómagos agradecidos».
  • Sobre dos partidos políticos españoles: PP y VOX estarían «secuestrados de facto por Israel».
  • Comentario de un lector marcado como «gustado» por el autor, en el que se refiere a Israel como «la colonia Rothschild» y a los judíos como «la tribu errante».

El resto de las afirmaciones recogidas en este documento se reproducen en él en paráfrasis, indicándose en el Anexo I la localización exacta de cada una para su verificación directa en la fuente.

ANEXO

Recopilación documental de determinadas declaraciones formuladas por las personas citadas: https://a-com.es/wp-content/uploads/2026/08/Algunas-perlas-extrema-derecha-friki.pdf

ACOM se reserva el ejercicio de cuantas acciones legales correspondan frente a las mismas, hallándose ya en curso procedimientos judiciales en relación con algunas de las declaraciones aquí recogidas.

Listado de enlaces

SND Editores (libro) https://www.sndeditores.com/libro/el-secuestro-del-pueblo-judio_190539/

Espacio Ardemans http://www.espacioardemans.es/

Anuncio del libro en X (@Cyandeceres) https://x.com/Cyandeceres/status/2064286452502978682

Brownstone España – Serie «El secuestro del pueblo judío» https://brownstoneesp.substack.com/p/el-secuestro-del-pueblo-judio-i-el https://brownstoneesp.substack.com/p/el-secuestro-del-pueblo-judio-ii https://brownstoneesp.substack.com/p/el-secuestro-del-pueblo-judio-iii

Brownstone España – Artículo del 3 de agosto de 2026 https://brownstoneesp.substack.com/p/el-colapso-de-edom-y-la-invasion

Anuncio del artículo «El colapso de Edom…» en X https://x.com/Cyandeceres/status/2084342997198475321

Cuenta de X de Carlos Sánchez https://x.com/Cyandeceres

Cuenta de X de Martín Ynestrillas https://x.com/Mynestrillas

Cuenta de X de Carlos Paz https://x.com/CarlosPazC2021

Artículo original de ACOM https://a-com.es/de-la-ultraderecha-antisemita-al-programa-horizonte/


Posts de X de Carlos Sánchez sobre el «Sr. Liberal» y respuestas:

https://x.com/Cyandeceres/status/2087689812190929297 («Eres la mascota favorita de ACOM…»)

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