Declaraciones de ACOM ante el discurso de Felipe VI

Declaraciones de ACOM ante el discurso de Felipe VI en la Conferencia de Embajadores organizada por el Gobierno.Se equivoca mucho la Casa Real adoptando el simplismo de la política exterior de pinta y colorea del Sanchismo. Esa que ha merecido el aplauso y la felicitación de Hamás y de los terroristas hutis de Yemen. Alude el Rey en su intervención a una conferencia que se celebró en el 91 en Madrid, sí, hace casi 33 años, para defender el establecimiento de un estado palestino como solución al conflicto recrudecido con la guerra entre Israel y Hamás. Obvia el Rey que después de esa conferencia, y de los Acuerdos de Oslo, Israel ofreció a los palestinos, con el auspicio de los Estados Unidos, la creación de su propio estado. Primero a Arafat y luego a Abu Mazen. La respuesta en ambos casos fue la misma: el rechazo y la intifada: una ola de terrorismo sangriento contra los ciudadanos de Israel. Hablar en las presentes circunstancias de dos estados como solución raya la frivolidad, cuando no la irresponsabilidad. Primero y fundamentalmente, porque las facciones palestinas, y no sólo Hamás, también Fatah y su Autoridad Palestina, no buscan en realidad el establecimiento de dos estados para dos pueblos que vivan en paz y en seguridad uno al lado del otro, sino a la destrucción del Estado Judío, del único estado judío, de la única democracia de Oriente Medio. ¿Con quién debería volver a negociar Israel el establecimiento de un estado palestino? ¿Con qué representantes de una población que apoyó mayoritariamente la carnicería del 7 octubre? ¿Con los que la perpetraron? ¿O únicamente con los que, no sólo no la condenaron, sino que la justificaron? ¿Con qué poder político unificado, democrático, y civilizado por parte de los palestinos puede negociar Israel? ¿Con los yihadistas que controlan Gaza o con la Autoridad Palestina que no ha celebrado elecciones desde el 2006 y auspicia a sus propios grupos terroristas? ¿Cuál de ellos constituiría un gobierno legítimo, uno que garantizase control sobre todo el territorio, seguridad a sus vecinos, instituciones que no derivasen inmediatamente en un estado fallido? ¿Qué fronteras reconocidas tendría ese estado, cuáles aceptarían los palestinos que garanticen la tranquilidad de los ciudadanos de Israel?¿En que contexto está la comunidad internacional dispuesta a arbitrar una solución que resuelva con éxito todos estas razonables cuestiones? ¿Desde cuándo un viva Cartagena y un brindis al sol pueden convertirse en políticas de estado dentro del papel constitucional del monarca? Tirar con pólvora de rey es muy barato, a no ser que te toque vivir al lado de los bárbaros que torturan a familias, descuartizan niños y violan a mujeres.Como se vio en estos años, y particularmente después del 8 de octubre, el sueño de la Conferencia de Madrid es hoy una entelequia superada por la realidad de una de las partes, la palestina, que ni es un socio para la paz, ni aspira fundamentalmente a ella. El discurso del Jefe del Estado habría sido decepcionante en cualquier momento debido a su simplista fragilidad argumental. Pero pronunciarlo en la realidad presente en la que Israel lucha por su supervivencia frente a una guerra asimétrica auspiciada por estados como Irán, Qatar, o Turquía, que patrocinan el terrorismo, sin que siquiera implícitamente merezcan censura alguna, es intelectualmente deshonesto. Y hacerlo sin hacer referencia al diferente papel de cada parte, la incomparable responsabilidad de agresor y agredido, apuntando a una imposible equidistancia y equivalencia entre una organización terrorista y un estado garantista, es éticamente problemático. Premiar al criminal con un estado, moralmente cuestionable.