Jerusalén Light Rail, la comunicación sostenible

Circuito y características.

El trazado del Jerusalén Ligth Rail cubre los 13,8 kilómetros une el Monte Herzl, en el oeste de Jerusalén, con el asentamiento judío de Pisgat Zeev, en la parte oriental palestina. La ruta dispone de 23 paradas, con una duración aproximada de 50 minutos de trayecto y un tiempo de espera de entre 6 a 15 minutos.

Entre medio, circula por (o junto a) el puente de Santiago Calatrava, la estación central de autobuses, el mercado de Mahane Yehuda, la calle de Yaffa, la Ciudad Vieja (con parada en la Puerta de Damasco, el principal acceso musulmán a la ciudad amurallada), la zona ultraortodoxa de Mea Sherim, la gran comisaría de la Policía de Fronteras en Sheikh Jarrad, el campo de refugiados de Shuafat y el populoso barrio árabe de Beit Hanina.

El tranvía adquiere protagonismo por disponer de letreros y una megafonía trilingüe (hebreo, árabe e inglés). Otro de sus puntos fuertes es la seguridad: garantizada al menos por tres guardias con chaleco antibalas que recorren continuamente los vagones y un sistema de videovigilancia acompañado con puertas y ventanas blindadas. El ‘shabat’(sábado) se interrumpe el servicio, y entonces los raíles se convierten en carriles para correr o ir en bicicleta.

Dimensión turística.

La línea en funcionamiento es conocida como la “Línea Roja” y fue construida en 2011, aunque existen sendos proyectos para construir las futuras líneas verde y azul, la actual línea pasa por muchas de las  atracciones turísticas de Jerusalén y, en muchos casos, resulta mucho más útil que el autobús.

La estación con mayor relevancia a nivel turístico es Damascu Gate por su proximidad a ciudad vieja, en sus alrededores se pueden encontrar lo lugares imprescindible que todo turista desea conocer de Jerusalén: la Explanada de las Mezquitas, el Santo Sepulcro, el Muro de la Lamentaciones, el Monte de los Olivos, la Vida Dolorosa, el Barrio Musulmán, las puertas y murallas de la Ciudad Vieja, Cenáculo y Tumba de David, el Barrio Judío y la Tumba de David.


Mapa de los lugares más visitados en Jerusalén

La línea roja del tranvía comienza en las inmediaciones del Museo del Holocausto, continúa por la calle Yafo, pasa por la Estación Central de Autobuses y por el Mercado Mahane Yehuda y termina más allá de la Puerta de Damasco. El tranvía de Jerusalén es la mejor opción para llegar a la Ciudad Vieja para los turistas alojados en Jerusalén Oeste. Además, permite combinar el billete con los autobuses de Jerusalén, por lo que es una excelente opción de transporte. 

Las tarifas y horarios son los mismo para turistas como para residentes. Las tarifas son de 5,90 séquel (1,50 €) par a un billete normal cuya duración es de 75 minutos desde su validación. Otra de 47,20 séquel (11,70 €) para una carga de 10 viajes y 94,40 séquel (23,40 €) si se desea una 20.

El horario del tranvía de Jerusalén es de las 5:30 a 23:30 horas todos los días excepto durante el shabat y otros días festivos judíos. Para su uso en necesario obtener la tarjeta Rav-Kav. Se trata tarjeta-monedero no nominal que cargar tantos billetes como se deseen y permite una combinación con la línea de autobuses facilitando el desplazamiento del turista. El precio de la tarjeta es de 5 séquel (1,20 €) por lo que para el turista en Israel el transporte no resultaría costoso teniendo en cuenta las facilidades y servicios que presta.

El tranvía de Jerusalén además de un medio de transporte para turistas es una atracción turística que permite conocer a la gente de Jerusalén y sentir la vida de la ciudad, una perfecta combinación de contraste; entre la ciudad vieja y su lujosa modernidad.

Dimensión sociológica.

La amplia dimensión sociológica que abarca el Jerusalén Light Rain permite realizar un análisis científico de la sociedad israelí, palestina y jerosolimitana en todo su conjunto. Estudiar los fenómenos colectivos producidos por la actividad social del mismo facilita una comprensión fenomenológica del contexto histórico-cultural.

En primer lugar, el Jerusalén Light Rain supone un punto de unión entre dos culturas separadas por la línea verde que se trazó en 1949 después de la primera guerra árabe israelí que separaba la ciudad de Jerusalén entre la parte oeste israelí y la parte este árabe. A pesar de las críticas a muchos palestinos les ha servido para ganarse la vida, casi la mitad de sus conductores son palestinos.

Imagen obtenida en “La línea roja de Jerusalén”.

El palestino adquiere la condición de “residente permanente “y no de ciudadano, como ocurre con la población israelí. Sin embargo, el tranvía se presenta como un símbolo de igualdad entre la pluriculturalidad jerosolimitana.

La igualdad social es posible debido a un pragmatismo que elude diferencias. El tranvía parece revertir por primera vez esta dinámica pues la mayor parte de los pasajeros deja a un lado las disputas a la hora de compartir vagón con su «opuestos” en pos del valor práctico.

Tal practicidad favorece una multiculturalidad pacífica, “en interior del vagón comparten el espacio de viajeros de toda índole. Adolescentes palestinos que salen del colegio con estudiantes de escuelas rabínicas, soldados israelíes y mujeres musulmanas con el cabello cubierto, que al igual que las ortodoxas judías luchan por que sus cochecitos de bebé entren en el vagón antes de que cierren las puertas.”

Otro símbolo de igualdad y multiculturalidad son los letreros como los anuncios por megafonía en hebreo, árabe e inglés. Por ejemplo, tras rodear las vetustas murallas de la ciudad vieja, el tranvía llega al barrio palestino de Sheij Yarraj, así anunciado en árabe y con el nombre de «Simón el Justo» en hebreo por el asentamiento judío que alberga. A pesar de las connotaciones y enfrentamientos ideológicos que tales hechos podrían conllevar los usuarios abogan por una visión funcional; como un cómodo medio de transporte que enlaza dos mundos separados por el mismo conflicto.

Mientras los más críticos afirman que el tranvía no deja de ser un paso más de Israel en el afianzamiento de su soberanía sobre toda la ciudad bien es conocido también que “En el lado árabe de la ciudad no había un servicio de trasporte público como tal. Que cumplieran esa función con una eficacia asombrosa los ‘service’ (los taxis colectivos, esas furgonetas irregulares que llegaban como podían a cualquier parte, entre ‘check points’, barricadas, registros militares, toques de queda, etcétera) no significa que pudiera hablarse de un sistema de transporte público”.

De tal modo los palestinos tienen acceso a sanidad, educación y seguridad social. El travía atraviesa zonas palestinas mientras que el sistema de autobuses se divide entre el empleado por palestinos e israelís, es uno de los pocos lugares donde se miran de igual a igual, dejando de lado sus reparos.

Las connotaciones negativas en cuanto a la fenomenología social que en él se evidencian ejemplifican a su vez las tensiones existentes entre ambos pueblos. En menor medida y sin nublar los aspectos positivos, se han producido también estallidos de violencia: actos de terrorismo, apuñalamientos y atropellos; protagonizados adolescentes palestinos sin militancia política. La desconfianza en los vagones se ve superada en la medida que el medio de transporte sirve de utilidad a la hora de facilitar la vida de una gran heterogeneidad de usuarios beneficiados. La convivencia prevalece por encima de minudeces como que los nombres de las estaciones no son los más adecuados por representar lugares de duras batallas de los 6 días o a grandes sionistas.

El tranvía es más que un medio de transporte, es un espejo en el que se ven reflejados valores como la igualdad, la tolerancia, la inclusión o la convivencia. Además se muestra como una perfecta representación del contexto histórico-cultural actual de Jerusalén: por un lado el trazado existente junto con las futuras líneas en construcción representan el proceso de modernización israelí así como la intencionalidad de unificar Jerusalén como capital indivisible de Israel. Por otro lado para el pueblo palestino supone un nexo de unión necesario para el avance de una sociedad innegablemente dependiente de Israel y cuyos servicios sirven de gran utilidad para disponer de un estilo de vida más confortable frente a las incomodas tensiones de índole política e ideológica todavía por resolver y que en ocasiones han acontecido en los vagones o inmediaciones del tranvía.

Para bien o para mal, los fenómenos colectivos producidos por la actividad social colectiva en el Jerusalén Ligth Rail son un símbolo manifiesto hacia una consolidación del pueblo israelí en toda Jerusalén y un avance en calidad de vida para el pueblo palestino.