Los medios y la Norcorea yihadista que creó Hamás en Gaza

La inmensa mayoría de medios de comunicación españoles y extranjeros han ofrecido estos días una cobertura unidimensional y totalmente sesgada de la realidad en la franja de Gaza, en la que el único elemento digno de atención es el sufrimiento que Israel infligiría de manera sistemática a la población civil.

Todo el mundo sabe, aunque pocos lo recuerdan en sus piezas, que Israel salió por completo de Gaza hace más de quince años. Todo lo que se ha construido, o destruido, en la franja desde entonces es, por tanto, responsabilidad de Hamás, como lo son las consecuencias de todas las guerras periódicas que ha iniciado lanzando cohetes sin motivo a Israel.

Como repiten tantos analistas y corresponsales, Gaza era una hasta hace poco una gran prisión al aire libre. Controlada no por Israel, sino por Hamás, pese a que los medios insistan en lo contrario.

La materia prima que alimenta esta narrativa falsa proviene en su totalidad de fuentes del propio régimen terrorista que controla la franja, de organizaciones nacionales o internacionales sometidas a este régimen o de personas que por miedo a represalias o alineamiento ideológico repiten como loros la propaganda de Hamás que luego aparece sin mediación en nuestros medios.

Escudados en la imposibilidad de acceder a esa Norcorea yihadista que desde la llegada al poder de Hamás ha sido la franja, los grandes medios españoles e internacionales se limitan a publicar acríticamente unos testimonios que saben sometidos a los intereses y el control de los terroristas, cuando no recurren directamente a los servicios de periodistas o fixers que el régimen sabe lo suficientemente leales como para permitirles transmitir contenidos fuera.

Un caso particularmente sangrante de esta última práctica es el de los fotógrafos freelance que trabajaban para medios internacionales de referencia como la británica Reuters y las estadounidenses CNN y Associated Press.

Analizando las imágenes que estos medios publicaron de las masacres cometidas por Hamás el 7 de octubre, la publicación Honest Reporting descubrió que los autores de las imágenes habían participado en la razzia junto con los miles de terroristas y civiles sedientes de sangre que entraron en Israel con el objetivo de matar, mutilar, violar, torturar, humillar y secuestrar al mayor número de judíos posible.

Investigaciones adicionales revelaron que algunos de uno de estos fotoperiodistas llamados por Hamás para documentar su megapogromo en suelo israelí se había fotografiado con uno de los líderes de Hamás en la franja.

https://twitter.com/HonestReporting/status/1722374178991444219?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1722374182246179217%7Ctwgr%5Eef22d6b813d16a5fb197e7056aacbf31f699f979%7Ctwcon%5Es2_&ref_url=https%3A%2F%2Fhonestreporting.com%2Fphotographers-without-borders-ap-reuters-pictures-of-hamas-atrocities-raise-ethical-questions%2F

Los fotoperiodistas que tomaron parte en la incursión armada de Hamás son firmas habituales en los principales medios de comunicación anglosajones, de los que se inspiran, cuando no copian directamente los enfoques, los medios de países como España.

Esta forma de obtener las informaciones sobre Gaza tiene una consecuencia obvia: coberturas perfectamente alineadas con el discurso de Hamás que hurtan al lector una mínima noción de lo que ocurre realmente bajo el imperio de los terroristas en la franja.

Debacles de la ética y la credibilidad periodística como el bulo del falso ataque israelí a un hospital de Gaza en el que los medios dieron sin cuestionarlo el balance de 471 muertos que se había inventado Hamás son inevitables cuando se hace este tipo de periodismo. Y el ridículo que hizo la prensa con esto es sólo un ejemplo de la larga serie de inexactitudes, exageraciones y mentiras en la que están incurriendo las teles, las radios y los periódicos estos días.

La liberación de Gaza como segunda oportunidad para la prensa

Obtener testimonios reales que reflejaran la opresión en que han vivido los gazatíes bajo Hamás era, sin duda, una tarea complicada, para la que, sin embargo, deberían haber estado preparados los corresponsales extranjeros de la zona.

¿Para qué tiene un medio a un corresponsal, si no es para tener contactos que vayan más allá de la verdad oficial sobre el terreno que ya puede obtenerse viendo el altavoz catarí de Hamás que es Al Jazeera?

Uno se pregunta por qué ninguno de estos corresponsales tan preocupados por los derechos de los palestinos ha encontrado a un solo exiliado de Hamás que cuente cómo trataba el régimen terrorista a las mujeres, a los homosexuales, a los cristianos y a todos los musulmanes que intentan construir una vida segura y próspera para ellos y sus familias y no aceptan poner el cuerpo para proteger a estos yihadistas sádicos de las represalias israelíes a sus ataques.

A medida que Israel va expulsando a Hamás del territorio de la franja, los gazatíes sometidos y humillados por los terroristas van haciendo oír sus voces para quienes quieran escucharlos. Cada vez más palestinos corrientes expresan a los periodistas que informan desde la franja libres de la amenaza de Hamás lo que de verdad piensan del régimen que les convirtió en meros peones de una agenda terrorista de destrucción y muerte.

Las víctimas palestinas de Hamás han comenzado a hablar. A los periodistas se les acaban las excusas para seguir limitándose a ser altavoces de los terroristas.