Sobre la adhesión del Ayuntamiento de Barcelona a la definición de antisemitismo de IHRA

Desde ACOM damos la bienvenida a la adopción de la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional de Recuerdo del Holocausto (IHRA) por parte del Ayuntamiento de Barcelona. Esta es la definición internacionalmente aceptada, que desenmascara a aquellos que, con la excusa del mero “antisionismo”, cometen actos del más rancio antisemitismo.

Acostumbrados como estamos en los últimos lustros a los brindis al sol y juegos de trileros en lo que se refiere a la prevención del odio a los judíos por parte de la izquierda y el separatismo, sólo cabe demandar que la adhesión de la ciudad condal a la definición de antisemitismo de la IHRA tenga un efecto inmediato, tangible y sustancial. De lo contrario, no pasará de ser otra, la enésima, muestra de hipocresía.

Disculpen nuestro escepticismo, pero hablamos del ayuntamiento que primero se adhirió al movimiento discriminatorio antisemita BDS, rompió el hermanamiento con la ciudad de Tel Aviv mientras lo mantenía con Gaza y, tras revocar esas decisiones, de la etapa de la infame Colau (con un caso legal pendiente abierto por ACOM), el alcalde Collboni las ha vuelto a imponer (por lo que se hizo acreedor de otra iniciativa legal en su contra por ACOM que sigue su curso). Y lo hizo justo después de la peor masacre cometida contra judíos desde el Holocausto. Hablamos de un consistorio que ha estado financiando la discriminación del judío colectivo representado por el Estado de Israel, su gobierno, sus instituciones y sus habitantes.

El déficit de credibilidad del Ayuntamiento de Barcelona sólo se suple con medidas tangibles e inmediatas:

🔲Cesar el apoyo y la financiación de actividades y organizaciones que, de acuerdo a esta definición, tienen comportamientos o defienden posturas antisemitas.

🔲Cesar la criminalización de la identidad judía y la negación de la capacidad a la autodeterminación nacional a un solo pueblo, el judío, y la negación de legitimidad, de entre todos los estados del mundo, a sólo uno: el milenario judío en su hogar ancestral. Que, además, a diferencia de todos sus estados vecinos, resultado de repartos coloniales e identidades colectivas inventadas, es democrático y garantista.

🔲Cesar los grotescos paralelismos que, desde el consistorio, las fuerzas políticas de izquierda e independentistas hacen permanentemente entre el Holocausto y cualquier medida política que adopte Israel en su lucha por su mera existencia. La banalización de la Shoá es una forma de negación y de denigración de sus víctimas. Cómo lo son los libelos que acusan a Israel de genocidio o apartheid.

🔲Cesar de forma inmediata la financiación de actividades y organizaciones vinculadas al BDS y de todo el entramado de asociaciones parasitarias de dinero público municipal que difunden activamente, siempre con la colaboración del Ayuntamiento, ese ideario de exclusión y discriminación contra los judíos. Adjuntaremos próximamente un listado de ejemplos.

Y, disculpen de nuevo nuestro escepticismo, pero es que todas esas organizaciones orbitan, precisamente, en el entorno de los partidos que forman la mayoría de gobierno del alcalde Collboni.