Tras la continuas provocaciones e insultos de Pedro Sánchez contra Israel, el gobierno de Jerusalén llama a consultas a su embajadora en Madrid

• En su entrevista de hoy en TVE, Sánchez se alineó con las tesis de Hamás y, sin aportar dato alguno, afirmó que tenía «francas dudas» de que Israel esté respetando el derecho internacional humanitario.
• En la misma entrevista, Sánchez consideró la exhibición del vídeo de las masacres perpetradas por Hamás al que tuvo acceso como una “anécdota”.
• La postura extremista de Sánchez, vergonzosamente próxima a los terroristas de Hamás, dañará seriamente las relaciones y la cooperación bilateral, erosionará aún más la posición de España como actor homologable entre las democracias occidentales y afectará al bienestar y la seguridad de israelíes y judíos en España.

Todo el mundo sabe que Pedro Sánchez actúa guiado únicamente por su propio beneficio conveniencia. Todos debemos asumir que su posición sobre la guerra de Israel contra Hamás no se basa en ninguna convicción profunda, mucho menos en principios morales o éticos; Sánchez sólo sigue el dictado de aquello que cree le beneficia en su juego político más pedestre, táctico y cortoplacista. Sánchez nunca prioriza los intereses nacionales de España y desprecia consideraciones factuales y de veracidad Sus declaraciones no pueden ser leídas como las de un líder nacional, sino como las de un agitador azuzando al segmento más fanático de su público. En su estrategia.

La provocación de Sánchez permanente a Israel, su desprecio a las víctimas del terrorismo, y su desalineamiento respecto a las políticas de todos los gobiernos occidentales, sigue una lógica suicida que, por supuesto, afecta a los intereses nacionales, a nuestra reputación como país, y, lamentablemente, al bienestar y la seguridad de las comunidades judías españolas. Llevamos años advirtiendo de la deriva beligerante de Pedro Sánchez contra Israel y el pueblo judío, y los lamentables pasos que está dando ahora no dejan de ser la confirmación de nuestras denuncias previas.

El Gobierno de Israel se ve obligado a tomar la determinación de llamar a su Embajadora en España, reaccionando a las permanentes provocaciones de Sánchez, mucho más alineadas con países no homologables que con potencias democráticas. Sánchez está llevando la tensión al extremo de un modo inmoral, beneficiando los intereses de los criminales más inhumanos, y atacando de un modo inmoral a la única democracia de todo Oriente Medio, en el momento en que ésta se enfrenta a una guerra no deseada con terroristas que no pudo evitar.

Esta traición al Estado Judío tendrá consecuencias, y las tendrá no sólo a corto plazo, y no sólo con Israel (en materias clave como seguridad nacional y antiterrorismo), sino que tendrá un efecto evidente y duradero en cómo el mundo libre, los aliados de España, considerarán a nuestro país a partir de este momento. También lo tendrá, muy particularmente, en cómo las comunidades judías de la diáspora observarán a España, y su fiabilidad como como destino seguro.