UNRWA España, o la mentira sin disimulo

Quien no conozca a fondo el conflicto palestino-israelí y no tenga ni el tiempo ni las ganas de informarse de fuentes fidedignas, analizar a conciencia y buscar el equilibrio y la verdad, se encontrará con esta foto sobrecogedora, leerá rápidamente los datos (fiables, al tratarse de una agencia de las Naciones Unidas) y quedará profundamente impactado.

Pese a que no se los nombre, los culpables son el Estado de Israel y sus fuerzas armadas. Para despejar cualquier duda sobre el propósito de la incursión israelí en la Franja, UNRWA-España aclara, con mayúsculas, que “lo de Gaza es una guerra contra niños y niñas”. Y por si fuera poco, repite una y otra vez el vocablo “asesinados” (según el DRAE, asesinar significa matar a alguien con alevosía, ensañamiento o por una recompensa).

Es decir, según este panfleto, que las fuerzas militares iniciaron una guerra cuyo fin es asesinar a los niños en Gaza. No se trata de liberar a los rehenes, ni destruir la infraestructura y el poderío militar de Hamás, ni eliminar a su cúpula, ni extirpar esa organización antisemita, fanático-religiosa y homicida. Tampoco se trata de restablecer la seguridad de la población israelí ni de crear las condiciones para que los 200,000 ciudadanos de ese país que todavía permanecen desplazados puedan regresar a sus hogares y vivir con tranquilidad. No, Israel envió a sus tropas, provenientes de todos los sectores de la sociedad, a Gaza, a sabiendas de que muchos terminarían muertos o heridos; aceptó absorber un golpe brutal a su propia economía; arriesgar el peligro de una ampliación de la guerra hacia otros frentes; poner en peligro sus alianzas internacionales; y todo ello con el solo fin de matar con alevosía y ensañamiento a los niños y niñas de Gaza.

Aún más, sabemos que Israel es un país democrático, liberal y, además, pequeño, con apenas uno o dos grados de separación entre familia y familia. Por otra parte, la inmensa mayoría apoya la guerra en Gaza. Por lo tanto, UNRWA nos quiere hacer ver que prácticamente toda la población en Israel está a favor de que los niños en Gaza sean asesinados. O tal vez no es que lo esté, sino que los soldados no les cuentan a sus padres el verdadero motivo por el que pelean en Gaza (y por el que decenas de miles de ellos regresaron del exterior para unirse a la lucha). Incluso puede ser que ni siquiera los soldados conozcan el verdadero motivo de la guerra, aunque UNRWA sí.  

Volvamos al panfleto, en el que UNRWA nos advierte que “lo de Gaza” es una guerra no solo contra los niños sino “contra su infancia y su futuro”. Ahora bien, ¿dónde estaba este noble organismo cuando Hamás adoctrinaba a esos niños en el fanatismo, el odio a los judíos y el culto a la muerte delante de las narices de UNRWA? Dónde estaba cuando Hamás ni siquiera escondía sino almacenaba armamentos en las escuelas de UNRWA o debajo o a un costado de ellas y usaba esas escuelas para disparar cohetes indiscriminadamente hacia territorio israelí? ¿Dónde estaba la dirigencia de UNRWA cuando en sus colegios los niños aprendían que Israel no existe, que los judíos profanan la tierra y es menester acabar con ellos?

¿Y qué hacía UNRWA durante todos esos años en que Hamás se dedicó a edificar su entramado de túneles, que en extensión, profundidad y sofisticación no tiene nada que envidiarle a ninguna obra de ingeniería en el mundo? ¿Acaso no sabía qué estaban construyendo? La Franja de Gaza tiene 40 km de largo y 6 a 12 km de ancho. Los túneles suman unos 600 km, como una telaraña que abarca todo el territorio: ¿es posible que alguien en Gaza no estuviera al tanto de esas obras y de su propósito? Y si se sabía que esos túneles estaban destinados a proteger a los combatientes de Hamás, ¿no se le ocurrió a nadie en UNRWA, ni a sus dirigentes ni a ningún gerente de nivel medio ni a ningún empleado, que esa enorme labor de protección para los miembros de Hamás dejaba a los niños gazatíes en total desprotección? ¿Y que el desvío de los fondos de ayuda internacional para construir esa red subterránea significaba empobrecer a esos niños y robarles su infancia?

¿Cuántos niños fueron utilizados por Hamás para excavar esos túneles? ¿Cuántos murieron o se enfermaron? Pero la infancia y el futuro de esos niños no interesan. Como tampoco deben interesarle mucho a UNRWA los cientos de miles (o millones) de niños que UNWRA condenó y sigue condenando a vivir toda su vida como míseros refugiados apátridas en lugar de reubicarlos y asegurarles un futuro digno y esperanzador en algún lugar del mundo.       

De los centenares de maestros y demás empleados de UNRWA que, en paralelo, eran integrantes activos de Hamás y que, en algunos casos, participaron de la carnicería del 7 de octubre, mejor no hablar.

En esta guerra han muerto civiles inocentes, como en todas las guerras de la historia. ¿Podrían haber sido menos? Sin duda, si en lugar de pensar en el bienestar y la supervivencia propia y de sus terroristas, la cúpula de Hamás se hubiera ocupado de la gente de Gaza, de los niños. Pero es que, para Hamás, que sus combatientes se puedan mimetizar con la población civil en un enfrentamiento con Israel, y que haya muchos muertos inocentes, representa un activo, un arma táctica y estratégica. UNRWA siempre lo supo y nunca levantó la voz, ni ante Hamás ni ante la comunidad de las naciones. Ahora, con las consecuencias a la vista, en vez de reconocer su cuota de culpa y callar o responsabilizar a Hamás, señala cobardemente al Estado de Israel.

Según el panfleto, “se han reportado” 12.300 (número redondo) niños muertos en Gaza al mes de febrero. La pregunta que surge es tan evidente como la respuesta: el dato proviene de Hamás, que, con su dirigencia acorralada, tiene un interés muy particular en exagerar esta estadística de cara a la opinión pública internacional. Es imposible conocer la cantidad real de muertos entre la población civil en Gaza. Según Hamás, sumaban unos 30.000 hacia fines de febrero, pero Hamás no distingue entre civiles y combatientes y miente en función de sus necesidades. Por otra parte, Hamás dice haber sufrido unas 6.000 bajas. En cambio, Israel estima haber abatido por lo menos a 13.000 combatientes. Si esta última cifra es medianamente exacta, la relación de civiles a combatientes es notablemente baja, habida cuenta de la inmensa complejidad del campo de batalla y el uso cínico que hace Hamás de su población. A modo de comparación, la coalición que liberó Mosul de las manos de ISIS dejó un saldo de muertes de inocentes relativamente mucho más elevado.  

El panfleto asegura que ha muerto una mayor cantidad de niños en 4 meses en Gaza que en 4 años en todas las guerras del mundo. Parece que UNRWA-España se ha olvidado de Yemen, Sudán, Darfur, Iraq, Siria, RDC y Afganistán, entre otros. En todo caso, las muertes entre la población civil de Gaza son pura y exclusivamente atribuibles a Hamás. Esta organización terrorista solo tenía que rendirse, deponer sus armas y devolver a los rehenes para que cesaran las hostilidades. Sin embargo, esa opción nunca estuvo en sus planes. Sus dirigentes sabían y saben que pueden confiar en el apoyo (y la desvergüenza) de entidades como UNRWA, siempre dispuestas a desviar el dedo acusador para apuntarlo hacia Israel.

Efectivamente, tal como reitera UNRWA-España, es una BARBARIDAD, aunque no precisamente en el sentido que pretende darle a la palabra este panfleto infame. Lo de Hamás es un descenso al salvajismo y una ruptura de todo vínculo con la humanidad; lo de UNRWA-España es sencillamente un insulto a la inteligencia y una afrenta a la moral.