Expuesta la cortina de humo de Sánchez sobre Ceuta: culpar a Israel para encubrir la responsabilidad de Marruecos y de su propio gobierno
Las declaraciones de Pedro Sánchez atribuyendo a Israel responsabilidad en la invasión sufrida por Ceuta desde Marruecos no enturbian lo ocurrido: al contrario, aclaran de manera extraordinaria de dónde partió la campaña insidiosa que hemos presenciado y cuál era su propósito.
La operación consistía en una triple voltereta propagandística difícil de superar: ante una invasión procedente de Marruecos, señalar a Israel. Fabricar una cortina de humo que apartara la atención tanto de la responsabilidad del régimen marroquí como de la del propio Gobierno español: de su efecto llamada y de las relaciones turbias, opacas y cada vez más difíciles de explicar que mantiene con el sultán de Marruecos y su satrapía.
Y para eso Sánchez recurrió una vez más a su señuelo favorito: Israel. Venga o no venga a cuento. Ante cualquier problema incómodo, se introduce a Israel en la ecuación, aunque para hacerlo haya que retorcer los hechos hasta hacerlos irreconocibles. Israel se convierte así en la distracción permanente con la que desviar responsabilidades propias y, en este caso, también las de Marruecos.
Ahora se entiende mucho mejor de dónde procedía aquella insidia y qué pretendía. Y se identifican también sus correas de transmisión: los partidos del Gobierno, sus palmeros, sus medios serviles y quienes reproducen disciplinadamente la narrativa que emana de Moncloa.
Pero no sólo ellos. También determinados medios y personajes de la ultraderecha han terminado prestando exactamente el mismo servicio al Gobierno: amplificar la obsesión antiisraelí y ayudar a desplazar el foco desde quienes realmente tenían que dar explicaciones —el Gobierno español y el régimen marroquí— hacia el señuelo que Moncloa había colocado delante de la opinión pública.
Una campaña aparentemente contra Israel terminó siendo, en realidad, una formidable operación de distracción en beneficio de Sánchez y de Marruecos. Y ahora sabemos quién puso en circulación el relato, para qué lo hizo y quiénes se prestaron a difundirlo, tanto en el entorno de la izquierda sanchista como en el de la ultraderecha servilmente obediente a cooperar con las campañas del presidente y difundir su relato


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