ACOM presenta solicitud de conciliación previa contra Lucía Hellín Nistal por calumnias e injurias graves con publicidad

ACOM informa de que su presidente, Angel Mas, ha presentado ante los tribunales de Madrid una solicitud de conciliación previa frente a Lucía Hellín Nistal. El acto es el requisito legal previo a una eventual querella por presuntos delitos de calumnias e injurias graves cometidas con publicidad.

Los hechos se refieren a un vídeo difundido en Instagram. Hellín Nistal no se limita a atacar las posiciones de ACOM. Anuncia que «va a revelar quiénes están detrás de la asociación» y qué «chanchullos» la sostendrían. A partir de esa premisa identifica al presidente, exhibe su imagen y lo inserta en un relato de irregularidad, propaganda y presión.

El vídeo presenta a ACOM como una maquinaria de desinformación al servicio de intereses ocultos. Acusa a la organización —y, por la vía de la identificación personal, a quien la preside— de esconder su financiación, de comprar influencia mediática, de denunciar a periodistas y activistas para doblegarlos y de usar el dinero para callar a quienes discrepan. El cierre del relato es inequívoco: «comprar titulares».

No se discute el derecho a criticar a Israel, o a ACOM. Esa crítica, incluso cuando es agresiva o de mal gusto, está amparada por la libertad de expresión. Lo que se somete a conciliación es otra cosa: la imputación pública de hechos deshonrosos y potencialmente delictivos, formulada contra una persona concreta, con su nombre y su rostro, y difundida ante una audiencia indeterminada.

No es una frase suelta ni un exceso aislado. Es una narración construida para que el espectador deje de ver a un interlocutor político y pase a ver a un responsable de manejos oscuros: financiación opaca, compra de portadas y silenciamiento de terceros. Ese tipo de acusación no es opinión. Es un ataque al honor.

La solicitud pide que Hellín Nistal reconozca la falta de certeza de esas imputaciones, cese en su difusión, retire el vídeo y publique una rectificación expresa en el mismo canal. Si no hay avenencia, el presidente de ACOM interpondrá querella y se reservan las acciones civiles, así como las que correspondan a la propia asociación.

«La discrepancia no puede convertirse en un libelo. Señalar a alguien por su nombre, mostrar su cara y acusarlo de esconder dinero, de callar a periodistas y de comprar titulares: eso lo es».

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